laberinto

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Barcelona

lunes, 29 de noviembre de 2010

LEFTOVERS...


Viernes negro. Así se le denomina al viernes posterior al Día de Acción de Gracias. Dicen los que saben de números –lo cual ya saben no es mi fuerte--que el distintivo se debe a las entradas y salidas en los libros de contabilidad de las tiendas; en un día como hoy, pocas son las tiendas que cierran en rojo. Las personas madrugan para perseguir precios absurdos en mercancía más absurda aún y regresar a sus hogares, luego de gastar miles de dólares, a comer las sobras del día anterior.

Yo, ya me comí las mías.

Pero, por alguna extraña razón, aunque me satisfizo la barriga, sentí un vacío en el cuerpo y me hizo recordar una infame conversación…

Hace varias semanas hablaba con la prima de la amiga de la tía de mi abuela y la prima de la amiga de la tía de mi abuela me contaba que andaba cansada de ser plato de segunda mesa. Yo, que sólo tengo media mesa, pero una lengua completa, quedé perpleja y espepité ¡Nena, en el siglo 21 no hay segundas mesas, que el “real estate” está caro y no hay espacio para comedores!

A ella no le hizo gracia mi comentario –nunca me he caracterizado por ser la más graciosa- pero pues, me salió del alma. ¡Plato de segunda mesa, bah!

Entonces me dice “tú sabes, de segunda mesa, así como un leftover” de esos que uno se come “como sea”, que mete y saca del micro sin ton ni son, que no importan las porciones, que vale madre si hay más ensalada que carne o si al arroz ya no le quedan jamoncitos. ¡Total! Que son leftovers.

Aquella mujer de treintaiantos, me contó que llevaba cinco años de fokfrend de un hombre alérgico al sol. Y le pregunté –porque de vez en cuando hago preguntas- ¿alérgico al sol? [Tengo un amigo que no puede tomar sol, le causa mucho daño, tanto que no sale sin su paraguas supersónico...pero, tuve la sensación que ese no era el amigo que le hacía beber las lágrimas a aquella chica.]

Ella con tono de mujer sabia y madura, me miró como si yo hubiera salido de otro planeta, y comenzó un discurso cual presidenta de la liga de las mujeres de la leche solar:


“Un hombre alérgico al sol es aquel que los primeros meses te busca, te llama, te acosa [parece que hay quien le gusta eso…], te llena el inbox, te regala flores, baila contigo, te guiña el ojo, te escolta hasta tu casa, te envía emails romanticones, te escribe poesías, te lleva a pasear, te lleva a comer…te clava y después no sabe qué hacer.”



¡Uh! ¿Te clava y después no sabe qué hacer?, -creo que mi cerebro repitió esa frase como unas cuatro veces más. ¿Habría algo más que la técnica de la toalla? ¿El corre y escurre? ¿El ¡anda pa’l carajo que reguero!? Pero, ella no se refería a eso y el sermón sobre los efectos de los rayos ultravioletas no había terminado…


“Entonces, después de clavarte -en vez de mirarte de frente y decir ¡Gracias! [Gracias, ¿quién carajo dice gracias?] el hombre alérgico al sol, comienza a invitarte a su espacio, de noche—siempre de noche—y así a la luz de las velas te acurruca, te promete viajes y salidas románticas, te besa la espalda, te dice secretos, te llena los ojos de belleza, te susurra al oído lo que él cree quieres escuchar y tan pronto amanece…desaparece.


Luego, la enfermedad progresa.”


¿Progresa? ¿Progreso? Pa’mi que si la condición progresa no hay progreso… Y volví a escucharla…


“Este hombre prefiere ir a tu espacio. Así, llega a mitad de la noche –la mayoría de las veces sin ápice de sobriedad-- y casi siempre se queda a dormir. Él sabe que las mañanas en tu cama son más llevaderas, porque no tiene que esperar que despiertes, porque es más fácil decirte que no quiere tomar café que decirte no voy a preparar café, en tu espacio no ofrece desayuno y su condición es tan grave que arranca de tu casa hambriento, prefiere tu espacio porque no tiene que hacerse el más erudito y leer el periódico en lo que te das cuenta y recoges para irte, ¡imagínate que no entiendas el mensaje y salga el sol picante y los encuentre ahí!
¡Imagínate que quieras compartir durante el día!”

Sí, lo imagino…parece algo sacado de este mundo ¿a quién se le ocurriría querer compartir con alguien a la luz del día? ¿Quién osaría pensar tal barrabasada?...Es obvio que estamos hechos para vivir encuevados y alejados de la vitamina D.


Esta condición es tan delicada que él preferirá dormir en tu cama, porque en ella no buscas [el que busca, encuentra] cabellos rubios y rizos que no son tuyos, ni encuentras diademas que no te corresponden, tampoco hay prendas de ropa tamaño large. Su condición es tan insoportable, pobrecito, que no puede responder a preguntas tan básicas como ¿de quién es esto? El hombre alérgico al sol echa a la basura todas las piezas de ropas femeninas que encuentra en su espacio porque lo derriten y le salen ronchas. Es harto conocido que si no se deshace de las piezas a tiempo, o sea, antes de que alguna de las chicas le cuestione, pierde su virilidad.

¡Wow! no en balde he visto macharranes cojos, yo que pensaba que era por la manía de los skinny jeans.


Por eso en las últimas etapas de esta condición insistirá en usar tu mattres, donde no hay pedazos de unas acrílicas de las que se pintan con más colores que Harris Paints; en tu mattres tampoco hay orquillas y bobby pins inscrustados en las rendijas de la cama y lo más importante, la señal de que el hombre ha perdido su batalla ante esta condición: por su fotofobia, serás tú la que buscas los vasos de agua, prendes el televisor, el aire, buscas las sábanas y al final de todo, apagas todas las luces…


En tu templo, este hombre enfermo, espera el amanecer cual niño el día de Navidad y al cantar el gallo y sin encomendarse a nadie, sale por la puerta.


Es una condición gravísima.


¡Aahhh, alérgico al sol! Suena grave, pendejo y grave.

Y me imaginé unos cuantos de esos afectados, embadurnados de bloqueador en pleno invierno, rezando [porque el rezo es al Papa Gallo] que sea de noche, que nadie los vea o mudándose a Finlandia…lo que pase primero.

Entonces, la prima de la amiga de la tía de mi abuela, me preguntó si había tenido alguno de esos y no contesté.

No estaba para comparar insolaciones.

Luego de tan elocuente disertación sobre la fatula alergia solar pensé, “¿qué habré hecho para merecer esto? si hay algo más pendejo que esta teoría, que venga Dios y lo vea.”

Y justito cuando mencioné al pobre Dios, que nada tiene que ver con las peripecias mundanas de aquella mujer, ni con las ronchas sentimentales de aquel hombre, la escuché decir “y lo peor fue”….

Aquí ¡eh!, de seguro viene un cuento de esos llenos de mocos e intercambios de sicólogos...y no me equivoqué.

Me contó, al borde de un ataque de nervios, que el colmo de la situación había ocurrido semanas atrás cuando había decidido perseguir al hombre portador de tan singular enfermedad.

¡Perseguir, coño que no eres Dick Tracy

Y me dice, a moco tendío:


“La[h] otra[h] noche[h] lo llamé como 66,873,609 veces, y y y, no me conte[h]tó, e[h]tonce[h] me tire[h] a’la calle, y lo vi en el carro, el-el-el, no me vio[h] y pueh lo seguí pa’ su casa, po[hhh]que sabía[h] que algo le ha-ha-ha-bía pasado.”


¡NO!, nena ¡NO! nunca les pasa nada-que cuando no contestan las 66,873,609 llamadas; no se han roto una pierna, ni están presos, ni han tenido un accidente, ni los han secuestrado, ni están en la cueva del Indio [quizás, en la de alguna india], tampoco es que el celular no sirve, ni su hermana está enferma, ni han visto un extraterrestre, ni están leyendo la Biblia, ni el Corán, ni rezando el rosario, ni elaborando teoremas matemáticos, ni buscando la cura del cáncer, ni contando ovejas para dormir, tampoco están concentrados estudiando el diccionario, ni aprendiendo un nuevo idioma, ni en el funeral de un tío, ni pidiendo en la luz, ni cambiando una goma, ni en una huelga de hambre, ni en manifestaciones en contra de la guerra, ni abrazados a una grúa para detener las masacres de ballenas y delfines, ni fregando en un restaurant porque no pudieron pagar la cuenta, ni conociendo al Dalai Lama, ni en el fisiatra por haber ido a yoga [ni aunque hayan ido contigo], ni analizando la disminución de bioluminiscencia de la parguera, ni con el carro quedado en el expreso, ni siquiera soplando en el cuartel, ¡ah! y la clásica, ni con el celular sin señal {porque esa no falla…y luego te contestan, con el cargo de conciencia amarrado a las bolas “vi tus llamadas ahora, estaba durmiendo-hora del text 2:37am”} Por eso, prima de la amiga de la tía de mi abuela, cuando no contestan las 66,873,609 llamadas es que no les da la gana…

Pero, me abstuve de comentar.

De todas maneras, ¿para qué? si ella siguió hablando y detalló sin lugar a la imaginación lo que había sido la misión para salvar al hombre que –de seguro- le pasaba algo.

Esto se los narro obviando la onomatopeia de la moquera, porque –en serio- que tanto llantén no merece más que un “skip”…

Esa noche, después de las 66,873,609 - la prima de la amiga de la tía de mi abuela llegó de paracaídas a casa del hombre; llevaba un kit de vicks por si estaba enfermo, mantecado por si estaba monchoso, comida por si no tenía hambre, alcohol por si estaba deprimido, condones por si quería clavársela, flores por si estaba triste, un libro por si quería teorizar, papel de baño por si llevaba horas con el culo cagao sentado en el toilet esperando que alguien lo salvara…

Y llegó ella.
Y tocó la puerta con su clave, 3 toc-toc, decir “co-quí” dos veces y apretar el timbre una vez.

[¡Dios mío con tanto ritual debe cambiarse a monja!]

Ella, me explica cómo lo escuchó según se acercó a la puerta, porque nadie arrastra los pies de manera tan sensual, escuchó el click del ojo y sintió cuando la miró. Luego sonrió y él, desde el otro lado le dijo “¿Qué haces aquí?” Ella, con las flores (y unas bombas que compró por si acaso) en la mano, contestó “¡vengo a visitarte, estaba preocupada!”

[Preocupada, Padre Amado, preocupada…]

“Estoy bien” -le dijo y añadió la famosa frase de hombre soltero, trabajador “tengo que madrugar”.

“No hay problema, traje el despertador…el que funciona aunque se vaya la luz,” -dijo ella.

“Tengo que madrugar y estoy cansado,”- ripostó el galán.

“No te voy a molestar, traje mi I-pod, voy a escuchar la Sinfonía de Beethoven, y además, debajo de la ropa traigo las pijamas que no te gustan, las de pitufos que tienen los piecitos incluidos y no me depilé,”-insistió.

“Tengo que madrugar, estoy cansado y antes de ir a trabajar tengo que llevar una amiga a su casa,”- fue la respuesta del varón.

[Si esto fuera una tira cómica de Condorito, aquí iría el ¡PLOP!]

Cuenta la prima de la amiga de la tía de mi abuela que se marchó aturdida, no entendía lo que había sucedido y al otro día…lo llamó.

Necesitaba aclarar algunas cosas.

[No sé cuáles pero pues…]

Y esto fue lo que me dijo.

Lo llamé porque no es justo, porque me entregué, porque le dí todo, porque cuando empezamos me trataba como una reina y porque cuando debió dejarme ir, no lo hizo-por el contrar io, me dejó en lay-away, porque sabe que como yo no hay dos, porque nuestras conversaciones son únicas, porque a mí ninguna de esas me llega a los talones. Nadie cocina como yo, ni se amanece largas horas y después sale a trabajar. Además, yo sé qué programas de televisión le gustan y también los que detesta. Me he esmerado por aprender cuándo puedo o no, hablar. Reconozco sus miradas y sé cuando está molesto. Y pues, total como no somos ni novios ni ná.


Además [sí, incluyó un además] necesitaba, que me dijera, que verbalizara –con su boca de besarme, con su boca de mamarme, con su boca de comer- que yo era un leftover, un plato recalentado de esos que no importa como quedan, que le daba igual si tengo más carne que ensalada, porque al final, el resultado neto es el mismo, satisfacer el cuerpo.

¿Y? – pregunté.

“No dijo nada.”

¿Y? – repetí.

“Pues chica, parece que estaba arrepentido de lo que pasó. De seguro se sentía súper mal. Imagínate que no encontró palabras para expresarse y pedirme disculpas.”

Sí, me imagino. No le mentí, mi imaginación me permite viajar a mundos fantásticos y totalmente irreales…

Entonces, como él estaba tan callado y pues tú sabes, a los hombres se les hace tan difícil expresar lo que sienten pues llegué a su casa, y como la puerta estaba sin seguro y entré…

Es aquí cuando decido ir al baño y escapar por la puerta trasera…del local. Quizás parezca insensible, a lo mejor lo fui.

Y ahora -semanas después- mientras caliento por tercera vez, porciones desiguales de pavo y saco de la nevera el arroz con dulce escarbado ya sin pasas, recibí una text de la chica. Me dice en par de caracteres:


“to’ta bien”

¿To’ta bien? ¡Vale!

Dios quiera y la prima de la amiga de la tía de mi abuela; haya comprado en la venta del madrugador, un microondas industrial tan y tan potente que la haga sentirse el leftover más caliente del país, para que así, con esa calentura que la hace expresar “to’ta bien”, pasen por desapercibidas las infinitas cifras rojas que emperifollan su viernes negro…

8 comentarios:

William dijo...

Saludos Soltera,

Me parece que la prima de la amiga de la tía de tu abuela, tiene un problema de comprensión de roles. Cuando algo como esto sucede en el ámbito laboral, suele llamarse hostigamiento y está prohibido por ley (Ley Núm. 17 del 22 de abril de 1988, Prohibición del Hostigamiento Sexual en el Empleo). El hecho de que una mujer llegue a tus oficinas a la hora que tú digas, se vista como quieres, almuerce cuando le permites y te tome dictados (como nunca antes lo hizo una novia o esposa!!), no significa que han llegado a un punto donde es tu cónyuge de facto u operó una usucapión extraordinaria. Se trata de una mera relación contractual, bilateral, voluntaria, laboral.

El fokfrend (como lo llama la víctima y mártir de este maldito alérgico sin corazón de tu obra) era tal vez, solo eso. Simple y llanamente lo que ella dijo que era, un fokfrend, aunque en su mente creativa se hubiera transmutado en otra cosa mucho más hermosa y fantástica. Era un fokfrend, y así lo llamaba. Entendió que el nombre no hace a la cosa. Tal vez que resultó una novación implícita por cambio en las prestaciones. Pero no, no fue así, salvo en situaciones extraordinarias, la novación deberá ser consensual y no unilateral. Saludos ambas.

Yuliria dijo...

"Problema de Comprension de roles y Mente creativa".....mmmmm.....interesante...a caso hablamos de distorsiones cognitivas....sobregeneralizacion..o pensamiento polarizado....pues son tantas las opciones que tenemos para filtar el moco tendido de la amiga de la tia de tu abuela..mas solo puedo recordar que en la historia no solo existia una actriz..sino que tambien un actor (aunque a veces escondido detras de las bambalinas)...el cual desde un suculento proceso de seduccion...superior utilizacion de su linguistica y dotes de galan de telenovela del canal 2...llega a la puerta de la amiga de la tia de tu abuela....pero llega en la negra noche....en la duda..en el escondite….en su confusion de rol de enamorado o de un cazador…mas sin embargo…llega… y llega creativamente confabulando historietas que solo pueden leer las que esten dispuestas a comprale sus revistas,,,las que esten dispuestas a solicitarle un autografo…un autografo al galan….o al que confundidamente cree jugar ese rol…….se necesita de creatividad y de muuuuucha muuuucha confusion para personificar a un audaz Romeo desde la cueva de Batman……..

William dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
William dijo...

Saludos Yuliria,

Hermoso argumento con traducciones a la jerga psicológica clínica. Claro que cada cual filtra el moco tendido de la amiga de la tía de tu abuela... pero no es a través de NUESTROS filtros que deberíamos analizar semejante abuso actoral de su audaz Romeo o su nocturno y confundido (enamorado/cazador) Batman. Son SUS propias palabras (las de la víctima indefensa) la que debieran retumbar en nuestro análisis, ya sea este psicológico o jurídico. Son ESAS palabras y NO las NUESTRAS, las que en realidad (pienso yo) nos indican quien confabulaba historietas de novelas. Puedo estar equivocado como muchas veces lo he estado, y mas aún, con mi minúscula preparación en psicología (que me encanta!!). No obstante no pretendo que no sintamos empatía por los nuestros (amigos y familiares), o que no les brindemos un hombro para llorar. Entiendo inclusive que los defendamos a brazo partido (eso haría yo). Pero sin ser posible encontrar la palabra "fokfrend" en el diccionario, se me ocurrió que tal vez podíamos analizarla. Desmenuzarla.

Fok, que creemos proviene del anglosajón "fuck" |fək| vulgar slang
verb [trans.]
1 have sexual intercourse with (someone).
• [intrans.] (of two people) have sexual intercourse.

En español vulgar se traduce como fornicar, chichar, meter, etcétera. Se distingue de hacer el amor, por la mera ausencia de éste en la relación bilateral.

Frend, creemos que también viene del inglés, "friend" |frend| noun a person whom one knows and with whom one has a bond of mutual affection, typically exclusive of sexual or family relations.

Hago hincapié en la frase "typically exclusive of sexual... relations". Es decir, creemos que la palabra "fokfrend" se refiere a un caso especial (no típico) de amistad ("frend"), en la que ambas partes consienten tener las relaciones sexuales ("fok") sin más.

De esta forma ("fokfrend") se refería nuestra Julieta a nuestro Batman en nuestra historia. Pero no es NUESTRA historia, la de Julieta y Batman (o quien quiera que fuera el que salía de dicha cueva!!) la que importa, sino la de la amiga de la tía de la abuela y su "fokfrend" que nunca entendió que se le llamaba así de cariño, o tal vez con un amor imponderable.

Kayla S. dijo...

Sólo te voy a decir que creo que a la prima de la amiga de la tía de mi abuela, se la clavaba mi ex...

William dijo...

Saludos Lcda. Kayla,

Lamento lo de su ex con Julieta, veo que ustedes (Soltera, Yuliria y usted) son familia (misma abuela). Pero aparte de ver que le gustan Los Cuatro Acuedos (así dice, qué pensaría Miguel Ruiz! Solo bromeo, no te enojes!), pude rescatar algunas palabras que me parecen muy pertinentes al tema.

"Confundimos sexo y pasión con amor y respeto… MENTIRA. Y confundimos honestidad con crueldad… Mentira."

Gracias, no pude haberlo dicho mejor...

Marimar dijo...

Este cuento está muy gracioso. ¡Me la pude imaginar tragándose los mocos! Pero, más me han fascinado estos comentarios. A mí me pareció que la chica y el chico jugaron juegos distintos, quizás, sin saberlo y sin quererlo.

Anónimo dijo...

No entiendo cómo se compara una relación de amantes con una de jefe y empleada...